III Guerra Mundial

Fukuyama en su El fin de la Historia y el último hombre se equivocaba. No ha acabado la Historia como lucha de ideologías, no ha acabado la Historia del mundo como lugar de guerra, sangre y destrucción. Por desgracia, no.

Se trata de un cambio, de una evolución desastrosa. No podemos hablar, seguramente, de una III Guerra Mundial, es cierto. Pero el terrorismo, cuando se legitima como se está haciendo en Oriente Medio, cuando el terrorismo de Estado es legal por el simple hecho, precisamente, de ser de Estado, tenemos que estar atentos. La legalidad ya no es la primera vez que se separa de la ética.

Naciones Unidas mira al estado de Israel (digo al Estado y jamás diré a los judíos, que sería un gran error) y no hace nada. Condenas con la boca medio cerrada. Se intenta confundir a la población occidental con los argumentos estúpidos que existe un radicalismo islamista. Sí, un radicalismo norte americano, un radicalismo hebreo, etc…

Hizbulá todos sabemos lo que es. Pero el Líbano es un Estado democrático, escogido libremente por su pueblo, un pueblo que está siendo asesinado indiscriminadamente en nombre de una supuesta libertad que no sabemos bien en qué consiste. Tal vez en la destrucción total del vecino.

No se puede hacer demagogia. No hay soluciones fáciles. Pero que tampoco pretendan hacer de la hipocresía, y del intento de ocupación de un país libre e independiente, algo parecido a una acción legítima. No lo es. 

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Albert LladóLicenciado en Filosofía, trabajo como periodista. “Podemos estar contentos” es mi primer libro de relatos.