Dieguísimo Cortés

Ayer estuve en un espectáculo que deslumbró a absolutamente todos los que pudieron asistir. Diego Cortés, junto a Pep Romaguera, emocionaron a todo el patio de Can Comas, en Pineda de Mar, con un concierto de dos guitarras asombrosas.

Si Romaguera fue excelente, en el discurso y en las formas, Cortés demostró que el arte existe, que simplemente con una guitarra y unos dedos mágicos, puedes hacer trascender a cientos de espectadores que te admiran con la boca abierta.

Sin palabras.

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Albert LladóLicenciado en Filosofía, trabajo como periodista. “Podemos estar contentos” es mi primer libro de relatos.