TV3

Bien, ya lo he hecho.

He estado en TV3, en el programa más visto de Cataluña, en una aparición que me ha dejado un regusto agridulce.

En primer lugar, porque me han faltado tablas. He estado nervioso, y no he sabido comunicar bien mis argumentos. No sé ha entendido, creo, lo que quería decir.

En segundo lugar, porque mis argumentos no tenían mucho sentido dentro de un “cara a cara” que no era el que me había preparado. En un principio, tenía que discutir con una dirigente ecologista sobre la necesidad o no de multar a quien no recicla. Por motivos personales, la ecologista no ha podido venir, y han invitado al presidente del gremio de comercios de Canet. Todo cambia. El hombre exponía su argumentación centrándola en esa localidad, y en una problemática muy concreta.

Y, en tercer lugar, porque la moderadora no ha parado de hacer comentarios del tipo “Si no reciclem, el Planeta s’acabarà” y otros por el estilo. Incluso, ha citado África. No me ha dado tiempo para exponer correctamente mis argumentos, que precisamente iban dirigidos hacía comentarios de este tipo, que el ecologismo radical ha inculcado e interiorizado dentro de nosotros, como creencias y sin fundamento científico.

Por lo tanto, y muy resumido, mi postura estaba basada en tres argumentaciones:

1) La cultura de la educación frente a la del castigo. Multar por no reciclar es reconocer que la educación ha fallado, y buscar sólo el resultado de la norma, de la ley, y de la conducta. Funciona, pero sólo superficialmente. El ser humano no lo intengra dentro de sus valores. Con la educación, la sotenibilidad forma parte de la red de valores del hombre que hemos llamado “evolucionado”, como pueden ser la libertad, la solidaridad o la igualdad. Con la imposición de la Ley, el hombre actúa por miedo a la sanción. Es la contraposición, otra vez, del modelo de Rousseau al de Hobbes. Yo, lo siento, aún creo en el de Rousseau, a no ser en caso de vida o muerte (como lo es en el de las multas de tráfico, nuestra VERDADERA plaga social).

2) Siempre acaban pagando más los más débiles. Multar al consumidor o a la pequeña empresa, pedirle aún más dinero para reciclar, es injusto y estúpido. El consumidor paga el doble de lo que debiera por el reciclaje. Cuando pagamos un producto envasado, pagamos el incremento que le ha exigido Ecoembes (el monopolio dedicado a reciclar los productos que han salido al mercado, formado por empresas como Coca-Cola, Carrefour, etc…) al empresario para comercializar su producto embasado y ponerle el símbolo del punto verde (esa redonda con dos flechas en sentido contrario), que compromete precisamente a Ecoembes a hacerse cargo de todos los costes derivados de la recolección, transporte y reciclaje de las basuras. ¿Por qué pagamos los impuestos sobre las basuras, si ya los hemos pagado antes, al comprar el producto? ¿Quién controla que Ecoembes se haga cargo de estos gastos si es un monopolio?

3) El ecologismo radical se ha convertido en la nueva religión. Eso hace que podemos basar nuestros argumentos en creencias que se entienden como verdaderas sin contrastarlas científicamente. Decir que ” Si no reciclem, el Planeta s’acabarà” es absurdo, porque no es así. El mundo, hoy, está mucho mejor de lo que estaba antes (no quiere decir necesariamente que esté bien), y aunque es verdad que producimos más basura, porque somos más ricos, también es verdad que tenemos mejor tecnología para reciclarla y reutilizarla. No se va a acabar el mundo en dos días, y estos mensajes catastrofistas sirven únicamente para desviar la atención a otros problemas mucho más prioritarios: el hambre en África, la pobreza, algunas enfermedades, etc…

Por lo tanto, el reciclaje es positivo siempre que se aplique según criterios objetivos, y no porque nos sentimos bien haciéndolo. Hablar sobre la posibilidad de que la alimentación transgénica sea, sólo posiblemente, peligrosa es un debate estéril, cuando millones de personas mueren de hambre. Antes de hablar de agricultura ecológica en África, hablemos de agricultura. El esnobismo de occidente no nos deja ver más allá de creencias infundadas.

Creía que no había quedado clara mi postura. La televisión es rápida y, tal vez, no he estado a la altura. Naturalmente, la única culpa es mía. Pero me preocupa muchísimo la postura de la izquierda en este país, donde las posturas cada vez son más dogmaticas y autoritarias, y se opina desde el rol del “buen chico”. Seamos serios, rigurosos y con espíritu crítico. Si no, no tenemos nada que hacer. Nos convertiremos, si es que ya no lo somos, en una simple caricatura. Y las caricaturas no pueden cambiar el mundo.

7 Responses to “TV3”

  1. Sixto Says:

    Me hubiera gustado poder ver tu intervención en Tv3, pero no ha podido ser. No sé como te expresarías allí, pero aquí lo has dejado bien claro.
    Estoy contigo en tu razonamiento. Mejor harían mirar a las grandes empresas contaminantes, y dejar de acosarnos a los ciudadanos de a pie. Mal vamos si nos tenemos que concienciar de lo malo a base de castigos…
    Un abrazo Albert.

  2. Allavi Says:

    Un abrazo, Sixto!

    Y gracias.

  3. lolo Says:

    no me extraña que estuvieras nervioso, con la melero al lado. :)

  4. Albert Says:

    Yo quería debatir con ella…

  5. Ru Says:

    Siempre es de agradecer un cabeza de turco para regodearnos en nuestra mugre bienpensante.

    Tu argumentación era muy válida pero no creo que quisieran escucharla porque va en contra de sus panfletos, a lo peor no están preparados para entender que, a veces, las cosas no son como parecen y que otra interpretación es posible.

    Lo tenías difícil, seguro que lo hiciste bien.

  6. Albert Says:

    Gracias, Ru.

    Siempre allí, aquí.

  7. eveihde Says:

    hfmhkncq ecvgkgocii wnzfvtvi spyoyjwjq lphvozk umqoliddq…

    ahofkunui lcjrgx etgesczbyx fhczztwsu yatcrlrhw kzuiviuufi…

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Albert LladóLicenciado en Filosofía, trabajo como periodista. “Podemos estar contentos” es mi primer libro de relatos.