Tú
Rápida, contundente, estrepitosa, inesperada, estúpida, incoherente, nefasta, caótica, asombrosa, alucinante, amargada, inexacta, obsesiva, prejuiciosa e idiota fue mi respuesta.
Mareada, sorprendida, inexpresiva, inexacta, desencajada, pálida, acongojada, destartalada, enfermiza y triste se quedo tu cara al oírme.
Y es que el desengaño duele porque no es engaño.
Y es que la rutina siempre es mejor que la vuelta de tuerca.
Somos mediocres cuando nos quejamos, y nos quejamos cuando no sabemos cómo no volver a ser mediocres. Te quiero, si no me quieres. Y te amo, si le amas.
Y es que ya no puedo vivir sin tu suspiro al otro lado del teléfono.
Y es que al otro lado del teléfono estamos los dos.
Eres un animal bello, sexual, carnal, con labios rojos y piel blanca, con colmillos de acero y sonrisa de lagarto.
Soy un dócil camello que únicamente escribo cuando te escribo, que mancho cuando invento, que hablo de mí cuando quiero presentarme a ti.
Y es que todo ahora no es nada.
Y es que aún estamos vivos, si tú quieres que lo estemos.
Inventemos el vicio par darle una capa más de barro a nuestra silueta, a nuestros cuerpos corruptos, a nuestro uno, a nuestra multiplicidad de instantes futuros.
Licenciado en Filosofía, trabajo como periodista. “Podemos estar contentos” es mi primer libro de relatos.













Mayo 15th, 2007 at 11:34 am
Me estás volcando, me viertes como un aceite oscuro de gotas vibrátiles..
Me perviertes, me encuentras y me resurges, allá por la curva de mi espalda tendida. De cualquier espalda.
Me transformas, me masturbas en un ejercicio de espasmos y tobillos.
Te estoy acusando de una maraña de vida, de pulso torpe, de punta de flecha.
No vamos a cumplir ninguna promesa. Yo no. Yo voy a amarte, a despertarme feliz y a acostarme triste, a vivir extrañada, voy a herirte los huesos y lamerte las llagas, voy a vivir con esta naturaleza nuestra de ojos abiertos, de enagua de encaje, de laberinto profundo, de estría, de insecto, de puente, de encuentro.
Voy a caer sobre tus manos después, para mojarte por completo y decirte:
Ché, es otra cosa.