Gran Jesús Lizano

El otro día, cuando estaba en el Ateneu Barcelonès preparando la entrega de premios de Ficcions, miré fíjamente a una barba blanca.

Desde que corro por Barcelona, siempre miro a las barbas blancas. Siempre he esperado encontrar, detrás de esas barbas de Barcelona, entre calles y barrios, al maestro Jesús Lizano y a su Lizania

Se me acercó el filósofo, el poeta, y hablamos unos minutos. Vendrá a Pineda. Haré que venga, como sea.

Hoy he llamado al poeta de barbas blancas para darle las gracias por los libros que acabo de recibir. Novios, mamíferos y caballitos es una obra necesaria para entender la inocencia. Y es que todos nos tendríamos que subir más a los caballitos.

CABALLITOS

Que instalen caballitos

en todas las calles,

que llenen de caballitos las ciudades.

Siglos

llevamos con el invento de feria en feria

sin descubrir su humanísima aventura.

Que celebren los novios

su viaje en los caballitos,

de caballito en caballito.

Que cada familia tenga sus caballitos,

¡todos en los caballitos!

Que los amigos

hablen y sueñen y discutan

dando vueltas en los caballitos.

En ellos celebren sus consejos los ministros,

mientras queden ministros,

y en ellos se reúnan los señores obispos,

naturalmente, revestidos

de señores obispos,

mientras queden obispos.

Los pobres subirán para reírse del mundo

y los ricos

¡que suban los ricos a los caballitos

mientras todos los aplaudimos!

¡Y los señoritos!

¡Que suban los señoritos!

Y que acudan todos los solitarios, todos los vagabundos.

Y el congreso de los diputados

será el congreso de los caballitos.

Y los empresarios ¡qué risa, los empresarios!

Que suban los empresarios con los asalariados,

mientras existan salarios.

¡Los salarios del miedo!

Y, venga: comités centrales,

mafias, sectas, castas, clanes, etnias:

¡a los caballitos!

Y los músicos con los guardabosques

y el alcalde y los concejales

con las verduleras y los panaderos.

¡Viva! ¡Viva!,

gritarán los niños cuando vean

que suben los Honorables.

¡Venga, Honorables!:

¡A los caballitos!

Vamos a la ciudad a subir a los caballitos,

dirán los monjes a sus abades.

Y los académicos:

que se reúnan los académicos en los caballitos

y que se cierren todas las academias.

¡Ah, si todos los filósofos hubieran subido a los caballitos!

Que instalen caballitos en las cárceles,

en los cuarteles,

en los hospitales,

en los frenopáticos

y que se fuguen todos

montados en los caballitos.

Y todos los jueces a los caballitos,

¡venga! ¡venga!: ¡A los caballitos!

¿Y nada de procesos y de sentencias!

¡Ya vale de juzgar los efectos y no las causas!

¡A los caballitos!

Y que todos los funerales

se celebren montados en los caballitos

al paso silencioso y tranquilo de los caballitos.

Es la nueva ordenanza,

es el nuevo precepto:

¡todos a los caballitos!

¡La cabalgata de los caballitos!

¡Hacia la confederación de todos los caballitos!

Hasta que todos fuéramos niños…

 

7 Responses to “Gran Jesús Lizano”

  1. Ru Says:

    Estoy enamorada.

  2. Allavi Says:

    Guapa!

  3. albert pérez Says:

    Este Lizano sí que un artista, un poeta, y no la basura que corre por ahí.

  4. arturo blasco Says:

    Hola, me gustaría saber como contactar con Jesús Lizano, soy compositor y quisiera hacerle llegar un cd. Gracias

  5. gemma Says:

    Es un poeta libertario genial gracias por tener un poco de mi sangre vivo donde naciste tu prima es mi madre

  6. Allavi Says:

    Gemma,

    te conozco?

  7. ALBERTO MORENO Says:

    Sigues como siempre maestro…Soy Moreno un alumno…

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Albert LladóLicenciado en Filosofía, trabajo como periodista. “Podemos estar contentos” es mi primer libro de relatos.