Julio

Editoriales, ruletas rusas, rizomas de lectores, de géneros, y degenerados, molta o poca merda, para estar menos a solas con el mundo, y para que el delirium tremens sea más llevadero, menos grave. Cronopios propios y ajenos son, en realidad, una habitación de invitados. 

El mes en que los aniversarios, las cerradas aulas, los reencuentros, son el pan del día a día, cuando Buenos Aires, Nueva York y Barcelona están más cerca, o cuando el calor se calma mediante una playa y una cerveza. O dos. O tres. Las terrazas, no hay que olvidarlo, son nuestro escenario.

Julio. Nuestro julio. De Julio Cortázar a Julio Antesdeagosto. Un número más de Sísifo, y una roca con un trayecto aún mayor por recorrer. Una excusa, una vía, un manual de vida. Alegrías y desesperaciones de una misma moneda, con caras que se parecen, cada vez más, irremediablemente. Nuestro julio.

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Albert LladóLicenciado en Filosofía, trabajo como periodista. “Podemos estar contentos” es mi primer libro de relatos.