El humo de los cirios

La fila de cirios apagados de Kavafis, el humo que se acerca, los cipreses que se dibujan dentro de cada hoguera, y la idea de generación que, aunque se sabe irreal, se re-crea en su poder taxonómico. La nostalgia de re-conocerse en una canción pasada de moda, en un grupo que ha desaparecido de la memoria colectiva, el vinilo abandonado en una caja de cartón que ya nadie consulta.

El amor como bomba de relojería, el volver como juego de espejos, los reyes de las Castillas que amenazan con las espadas del pasado, y el mismo calor, tan cambiado, de hace cinco años. Las playas de la construcción, los naipes que coleccionan faroles, y las farolas que no encuentran qué utopía iluminar.

Las puertas con la que abrir tres veces diez heridas. A lo poético, a lo inefable, a las escaleras, a las terceras oportunidades. Los símbolos sin signos. La anestesia con limón exprimido. La fábrica de información, y las fotocopias como armadura. El humo, otra vez. Las velas que se apagan. Y acudir, por fin, a la tecnología para encontrar antorchas digitales. Todo vale para seguir con la roca, siempre por pulir.

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Albert LladóPeriodista cultural de LaVanguardia.com. Editor de Revista de Letras y Diari Maresme. Mi último libro es 'La realidad es otra'