Ilusión, desencanto y bondad

Desiguals-2

La escenografía es uno de los indiscutibles aciertos de Desiguals. Un montaje colorido, un cuadro dividido en cuatro espacios, que se entrelazan con pasillos de césped artificial,  y con un panel de fondo en el que se pueden ver  modelos “perfectas” contrapuestas a las protagonistas, mujeres comunes, atractivas a su manera, pero sin estar obsesionadas con el canon de belleza que impone el cine y la televisión. Las butacas, organizadas en forma de “U”, rodean un ambiente íntimo, doméstico, en el que los espectadores pueden ver el día a día de dos mujeres que querían cambiar el mundo cuando se conocieron y que, al final, se conforman con permanecer juntas hasta sus últimos días.

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Albert LladóPeriodista cultural de LaVanguardia.com. Editor de Revista de Letras y Diari Maresme. Mi último libro es 'La realidad es otra'