
Los artistas Benjamí Tous, Eleazar y Toni Clos han utilizado conceptos como el memento mori, el vanitas vanitatum, el gaudeamus igitur, o el tempus fugit para ofrecer una muestra que, desde la muerte, se reivindica la vida. Se trata de un juego que reúne los imaginarios de los tres pintores y que, consciente o inconscientemente, nos recuerdan el trabajo de Jean Dubuffet, y su Art Brut, o a los trazos (violentos y llenos de color al mismo tiempo) de Jean-Michel Basquiat.
La Dansa Macabra – que ya se pudo ver en la galería El arte de lo imposible de Gijón – llega al espacio de La Xina A.R.T., donde permanecerá hasta el 3 de diciembre.
Los creadores, que además son amigos desde hace años (Eleazar y Tous compartieron estudio en sus primeros años de carrera), para explicar la muestra, nos remiten a un frase del guionista cinematográfico Paul Schrader, que aseguraba que «a los artistas se les paga, básicamente, por bailar al borde del precipicio…».
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