La bailaora Rocío Molina, Premio Nacional de Danza en 2010, dirige y protagoniza Mandato, dentro del homenaje a Carmen Amaya. No es un juego de equilibro, ni mero virtuosismo. Es la pasión encarnada, urgente, casi al rojo vivo, que se apodera del cuerpo y lo mueve, lo traslada, espasmo a espasmo, y lo llena de rabia y de belleza. Molina aprieta con fuerza los puños, luego libera los dedos para que vuelen, y alza los brazos como en un abismo que sólo puede compararse a la radicalidad de Israel Galván.
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