Literatura y nuevas tecnologías

Una amable estudiante de último curso de Periodismo, de la Universidad de Valladolid, me ha pedido que le responda algunas preguntas sobre literatura y nuevas tecnologías. Una vez avisada de que no soy (para nada) un experto, y de que lo que pienso del tema está expuesto en la transcripción de una ponencia que hice en Jaén el pasado septiembre, aquí va el cuestionario contestado:

¿Qué posibilidades le ofrece la web 2.o a la creación literaria? ¿Los autores las están aprovechando o aún permanecen los usos tradicionales? ¿Hemos roto completamente con la linealidad heredada desde Aristóteles?
Una de las novedades más importantes de la web 2.0 es la interacción con el lector y la posibilidad de que éste participe en el proceso creativo. En mi opinión, aún se puede apreciar un estado de experimentación y, por lo tanto, es difícil encontrar ejemplos en los que se haya roto del todo la linealidad clásica. En los casos en los que se ha hecho, no sé si se ha “despistado” demasiado al lector o si, simplemente, se trataba de un “juego” sin resultados más allá de lo lúdico. De todas formas, efectivamente esa ruptura de la estructura inicio-desarrollo-desenlace es la promesa posmoderna (ver pensadores como Barthes, Derrida, Foucault o Deleuze) que parece hacerse posible con el desarrollo de la tecnología. Ahora bien, la pregunta es si  20 años después de la creación de la World Wide Web esa promesa se ha hecho realidad – y, por lo tanto, estamos ante un cambio de paradigma – o si esos experimentos no han dejado de ser más que eso: experimentos con formatos novedosos.

Hipermedia e hipertextualidad. ¿Son compatibles?
En primer lugar, creo que para abordar seriamente este tipo de planteamientos tendríamos que comenzar a consensuar algunos términos. De todos modos, si entendemos hipermedia como “el conjunto de métodos o procedimientos para escribir, diseñar o componer contenidos que tengan texto, video, audio, mapas u otros medios” podemos decir que sí, que son compatibles porque esos medios pueden estar entrelazados entre sí y crear diversas rutas de lectura. Sin embargo, es fundamental entender que, aunque sean compatibles, no son necesariamente dependientes. O sea, puede existir una novela multimedia (con audio, video y texto) que siga una linealidad rígida y una única posibilidad de lectura.

¿Hacia dónde avanzan las nuevas propuestas experimentales?
No soy un gran experto en el tema, pero pueden comprobar algunos ejemplos en el listado que ofrece el grupo de investigación Hermeneia. Como verán – y no es casualidad – muchos casos recuerdan a experimentos surrealistas y dadaístas de entre-guerras.

Se habla de una tendencia a la fragmentación en los textos y no relatos continuados. ¿Es posible crear un texto fragmentado continuado?
Efectivamente, nos podemos preguntar por si la linealidad se ha roto. Pero es cierto que, como en todos los tiempos, parece que hay unas características comunes en la literatura actual (aunque no siempre es así, evidentemente): hibridez de géneros, brevedad, fragmentación…  Que el relato se presente de una forma fragmentada no quiere decir que no explique un relato continuado o, en todo caso, una historia plena de sentido.

¿Llegaremos a la crear ficción literaria con vídeos o seguiremos prefiriendo la palabra escrita y la fotografía?
Pues no lo sé. Es difícil predecir según qué cosas. Desconfíe de los gurús que aseguran saber qué pasará de aquí a 10 años. Todo va demasiado rápido. ¿Cuánto tiempo tiene Youtube? ¿Y Facebook? De todos modos, todo parece indicar que la palabra escrita tiene para largo. Y no en generaciones que han nacido con los libros como tótem, sino en las actuales. Si observa a los adolescentes, verá que compaginan sin problema, en sus ratos de ocio, un Iphone con una novela de 300 páginas.

¿Se perderá por ello parte de la  tradición de lo escrito y a favor de lo audiovisual?
De nuevo, es difícil predecir. Tendrá que ver con la utilidad. Hay casos en los que un vídeo es más descriptivo que un texto (pienso en informes, enciclopedias, etc…). Pero, por suerte, la literatura tiene poco que ver con la utilidad. Y aquí está su “salvación”.

Fauht afirma que “el entusiasmo por el medio hace que se preste poca atención a la calidad del contenido”, ¿se debe esto a que aún permanecemos en una fase de prueba?
Estoy bastante de acuerdo. Fíjese en los ejemplos que le citaba. La excusa de la “fase de pruebas”, después de 20 años, ya no se sostiene. Serían las vanguardias más largas de la Historia. Muchos teóricos le dirán que un cambio de paradigma conlleva muchos años de transición, y es cierto. Pero si se fija en otros campos, como el periodismo digital o los wikis enciclopédicos, verá que esa transición ya es un hecho consumado, y digerido sin problemas.

¿Cuáles es el papel que desempeña el autor en estas nuevas formas literarias y cómo afecta a los derechos de autor y a la propiedad intelectual?
Tampoco soy un experto en el tema. Yo, en contra de la mayoría de los postulados posmodernos, sí creo que el autor sigue siendo importante. Igual que el periodista digital. Si se quiere, hay un diálogo más evidente con el lector, pero no veo la muerte del autor por ningún sitio.

La hiperficción supone un reto para la capacidad creativa de los autores.
El reto es la creación literaria. Si el método – sea la hiperficción u otros -  se convierte en el objetivo, no saldremos de esa “fase de pruebas”.

¿Hasta qué punto el autor se confunde con el lector?
Hay experimentos en los que se confunde del todo. Pero también los había antes de la aparición de Internet. La duda vuelve a ser la misma: más allá del experimento, ¿hay una construcción literaria sólida detrás?

¿Dejarán los escritores que el lector se apropie de su idea?
Posiblemente, no. Eso no quiere decir que el lector no sea más activo e intervenga en el proceso creativo. Pero el escritor, aunque sea para “coordinar”, tendrá que ser quien lleve las riendas.

¿Favorecerán las nuevas tecnologías una mayor sobreabundancia de literatura, no siempre buena?
Sin duda alguna. Pero no sólo en la literatura. Vivimos en la era de la sobre-información, aunque nos hayan querido vender eso de la era del “conocimiento”.

¿Supondrá para las editoriales un nuevo banquillo del que sacar nuevos filones?
Las editoriales, como toda las industrias, tendrán que reinventarse a sí mismas.

En estas nuevas formas de creación literaria, el papel del lector sale reforzado. Ya no sólo elige qué leer sino qué es lo que el autor debe escribir.
Siempre que el autor quiera jugar a eso. Insisto que, en la mayoría de casos que conozco, se trata de experimentos o juegos sin más pretensión literaria.

¿Puede ello en cierto modo limitar la capacidad y la creatividad del autor?
Seguramente. Pero cuando el autor quiere hacer este tipo de experimentos, ya  lo presupone, supongo.

¿Cuál es ahora el rol del lector? ¿cuál ha sido el papel del lector en sus novelas?
En Lanovela.es los lectores, a través de un sistema de comentarios por capítulos, podían proponer rutas de lectura, aparición de personajes, títulos, etc… Sin duda, es estimulante como experiencia.

En su conferencia en Jaén, comentó que los comentarios de los lectores podían ser un arma de doble filo, pues pueden ser una ayuda o servir para despistar al autor.
Efectivamente. Para mí es muy difícil escribir una novela y si, además, vas recibiendo “inputs” externos, la concentración disminuye.

Dada la opción de continuar la lectura de estas obras siguiendo diferentes trayectos de lectura, ¿no tendrá el lector la sensación de perderse en la red trazada por el autor o los autores, de no saber si el camino elegido es el correcto o si se está perdiendo una parte del argumento?
Esa es la sensación de la mayoría de lectores. Les recomiendo que prueben con algunos ejemplos. No conozco estudios al respecto, pero seguro que el tiempo de lectura continuada es mucho menor que en una novela tradicional.

En las obras colaborativas es notablemente difícil  mantener la coherencia y la continuidad de la trama, ¿puede esto llegar a cansar al lector o se conforma, por el contrario, como una posible elección más exigente dentro de la sobreabundancia actual de literatura?
Dependiendo de las expectativas del lector. Si hay una frustración de expectativas (si espera algo diferente), es muy probable que se sienta cansado e incluso “estafado”. Por ello, creo que es interesante comenzar a consensuar términos. Muchas de las propuestas auto-definidas como “literatura digital” no lo son en realidad (y eso no quiere decir que sean menos interesantes estéticamente, claro), sino vidoejuegos con cierta narratividad, re-adaptaciones de las clásicas perfomances o del arte multimedia de hace años. Si estudia a artistas como Zush (ahora, Evru) comprobará que algunas de las “revoluciones” literarias ya existían con el CD-ROM. Si tu expectativa es que vas a ser “lector” de una obra de arte con recursos determinados – y no de una propuesta literaria – es más posible que acabes disfrutando.

En algunos casos la lectura de algunas obras de hiperficción son difíciles de entender, ¿quizás se debería incidir más en el fácil manejo de ellas?
Muchos teóricos aseguran que son difíciles porque no tenemos “competencia lectora”. Puede ser cierto. Pero vuelvo a insistir que en 20 años (la WWW es de 1989) esa competencia lectora podría haberse adquirido ya. Como mínimo, nos tendría que hacer reflexionar.

¿Cuándo dejar de leer una hiperficción?
Cuando deje de interesarte, ¿no?

¿Cómo se puede conservar esta lectura online explorativa si cada vez que la comencemos podemos escoger un camino diferente?
Supongo que la única solución es que todos los caminos lleven a un relato pleno de sentido y que sea lo suficientemente breve como para satisfacer las expectativas de cada lectura.

¿Se hablará de libros?
No se sabe. El libro es una tecnología más y los e-reader permitirán (permiten) ganar espacio de almacenamiento. Es una gran evolución. Pero los libros de artista, o los libros que ponen especial atención a la calidad del papel, de la cubierta, etc., tendrán mucho recorrido, seguramente.

¿Se llevarán estas obras al soporte papel?
Muchas blogonovelas se han llevado el papel. Desde ese momento, se comprueba que era “literatura digitalizada” y no “literatura digital”.

¿Apostarán las editoriales tradicionales por ello o será un campo exclusivo para las editoriales online?
En España están empezando a aparecer editoriales que apuestan por la literatura digitalizada.

Se convertirá en una forma de llegar a un público más masivo. ¿Pero, más internacional?
Seguramente. Todo es y será más internacional.

Un autor de hiperficción que siga; una novela online que le haya llamado la atención, y el por qué de su elección.
Les recomiendo a Doménico Chiappe por su doble perfil: es autor y teórico.

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Albert LladóPeriodista cultural de LaVanguardia.com. Editor de Revista de Letras y Diari Maresme. Mi último libro es 'La realidad es otra'