
A L’any que ve serà millor, que se puede ver en La Villarroel hasta el 27 de noviembre, le cuesta arrancar hasta que, poco a poco, va sumergiéndose en un in crescendo. El gag acaba funcionando gracias a una panorámica de situaciones corrientes en las que el espectador se siente plenamente identificado.
El texto, escrito a cuatro manos por Marta Buchaca, Carol López, Mercè Sarrias y Victòria Szpunberg, está dirigido por Mercè Vila. Nos encontramos ante un teatro comercial, con una ambición controlada y que sabe cuál es su principal objetivo: hacer reír. Y, aunque en los primeros momentos de la pieza la utilización de lugares comunes puede ser un obstáculo, a medida que van pasando los minutos se convierte en una buena herramienta de trabajo.
Las cuatro actrices – especial atención a la vis cómica de Alba Florejachs – saben representar a una mujer urbanita, que ha pasado de los 30 años, generalmente sola, y que se ve obligada a aceptar trabajos estúpidos en los que no se siente realizada. «Entres en un bucle del que no pots sortir, perquè tothom et diu: la meta, la meta, la meta», reza una de las protagonistas.
Hasta aquí, nada nuevo. Pero los diálogos, rápidos y efectivos, van labrando una suerte de collage que llega a su punto álgido justo al final de la obra, cuando se utilizan los arquetipos para reírse de ellos. Se trata, pues, de una comedia hecha desde el oficio, y dirigida a todos los públicos. El humor como terapia milenaria.
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