• Skip to main content
  • Skip to secondary navigation

ALBERT LLADÓ

Periodista y escritor

  • PERIODISMO
  • LITERATURA
  • DRAMATURGIA
  • FILOSOFÍA
  • DOCENCIA
  • DIRECCIÓN ARTÍSTICA
  • Novela
  • Teatro
  • Ensayo
  • Relato
  • Libros

teatro

Donde juegan los peces

enero 23, 2012 by Albert Lladó Leave a Comment


Éric Rohmer nos dice en Trío en mi bemol que no cree que pueda sentir «una atracción profunda» por una mujer a quien no le guste la música que a él le emociona. Más allá de compartir o no las ideas, la visión política, la forma de vida incluso, ha de existir un hilo invisible que una a las personas, a determinadas personas. El mundo puede ser líquido, pero debe haber lazos indestructibles por descubrir. A partir de esta concepción de la realidad, el actor y guionista Iván Morales ha tejido Sé de un lugar, una pieza que se puede ver en el Espai La Seca, gracias a la magnífica interpretación de Xavi Sàez y Anna Alarcón.

Un espacio no convencional. Los protagonistas se mueven por un piso antes de que el espectador entre en el juego. Una tetera, discos, un sofá rojo. Simó, un escritor frustrado, no sale de casa. Una especie de agorafobia, y la necesidad de incomunicarse, le ha encerrado entre las cuatro paredes donde permanece el público. Su ex novia, Béré, le visita constantemente sin avisar, para saber cómo está, pero también para explicarle de qué manera sobrevive ella.

No es una comedia más sobre el mundo de la pareja. Ni una tragedia lacrimosa. Se trata del «amor después del amor», de la auto-exigencia de relacionarnos más allá de los discursos hechos, de lo trazado de antemano. El protagonista comienza admitiendo que es racista, xenófobo, y que está trabajando para superarlo. Es el miedo al extraño, al de fuera, pero también al que todos tenemos dentro.

(…)

[Sigue leyendo en LaVanguardia.com]

Filed Under: La Vanguardia Tagged With: anna alarcón, la seca, teatro

¿Quién tiene miedo de Pere Arquillué?

enero 17, 2012 by Albert Lladó Leave a Comment

Qui té por de Virginia Woolf? lleva en escena desde finales de octubre, pero sigue llenado la platea del teatro Romea, en el centro de Barcelona. Y es que el texto de Edgard Albee le ha servido a Daniel Veronese para evidenciar, una vez más, que es un gran director de actores.

El trabajo de orfebrería que realiza el argentino con Emma Vilarasau (creíble, en un papel nada fácil), Ivan Benet (gran talento que sabe ejercitar la necesaria contención) y Mireia Aixalà (brillante, dulce, al servicio de un personaje que moldea inteligentemente) es una constante investigación que lucha contra los arquetipos y los lugares comunes. Pero es Pere Arquillué quien despliega como nadie todos los matices, consigue malabarismos en el ritmo, y sabe hacer fluir la gestualidad para pasar del humor desinhibido a la tragedia delirante. Y lo hace, claro, con una aparente naturalidad que consigue la más difícil: la verosimilitud.

Arquillué interpreta a un profesor de Historia, casado desde hace años con la hija del rector de la universidad en la que trabaja, y ambos transitan desde el alcoholismo al sarcasmo más corrosivo. Llega a casa una pareja de invitados que serán testigos de una suerte de guerra psicológica entre el matrimonio, y en la que acabarán participando directamente. Si Pinter es el maestro de lo no-dicho, en la propuesta de Albee es la réplica, inteligente y rápida, la que protagoniza la obra. Es un juego de juegos, como si de una muñeca rusa se tratase, el que el espectador va viendo – padeciendo – sobre escena. Se viaja de la comedia ácida a la visualización del fracaso, de la autoridad al autoritarismo, de la historia a la histeria.

…

[Seguir leyendo en LaVanguardia.com]

Filed Under: La Vanguardia Tagged With: teatro

Biografías a lo Truman

octubre 17, 2011 by Albert Lladó Leave a Comment

Foto: Sala Beckett/Àgata Casanovas

El biògraf de Marc Angelet, que se puede ver en la Sala Beckett hasta el 5 de noviembre, es una mezcla de El show de Truman, el 1984 de George Orwell, y una revisión contemporánea del mito de la caverna de Platón. Se trata, pues, de una pieza que nos muestra las consecuencias de la pérdida de privacidad en un mundo marcado por la tecnología y, al mismo tiempo, lanza una pregunta que se ha ido repitiendo a lo largo de la historia de la filosofía: ¿El ignorante es más feliz que el que conoce?

El protagonista de la obra de Angelet es un frustrado escritor – las editoriales le rechazan una y otra vez sus manuscritos – que encuentra un trabajo estable y bien remunerado. Será el biógrafo de un César – así les llaman – al que podrá espiar mediante toda una parafernalia tecnológica que le da acceso a todos sus pasos, a sus correos electrónicos, llamadas y, en definitiva, a una «vida en directo» al estilo del filme de Peter Weir.

Plutarc Edicions se dedica a hacer «biografías de las personalidades más relevantes», pero la identidad del biografiado no puede difundirse, ni a amigos ni a familiares. El contrato que firma Simon – nuestro ambicioso escritor – es para toda la vida, y únicamente la muerte de uno de los dos acabará con el compromiso.

La propuesta de Angelet parte de una excelente idea – que ya se ha trabajado muchas veces pero que aún puede dar juego – pero la escenografía (hay un abuso de los efectos tecnológicos) y la repetición de algunas claves (se explicitan mensajes que ya se entienden sin la necesidad de la reiteración) acaban por afectar al resultado final.

(…)

[Seguir leyendo en LaVanguardia.com]

Filed Under: La Vanguardia Tagged With: teatro

Teatro catártico

octubre 17, 2011 by Albert Lladó Leave a Comment

Foto: Villarroel/David Ruano

A L’any que ve serà millor, que se puede ver en La Villarroel hasta el 27 de noviembre, le cuesta arrancar hasta que, poco a poco, va sumergiéndose en un in crescendo. El gag acaba funcionando gracias a una panorámica de situaciones corrientes en las que el espectador se siente plenamente identificado.

El texto, escrito a cuatro manos por Marta Buchaca, Carol López, Mercè Sarrias y Victòria Szpunberg, está dirigido por Mercè Vila. Nos encontramos ante un teatro comercial, con una ambición controlada y que sabe cuál es su principal objetivo: hacer reír. Y, aunque en los primeros momentos de la pieza la utilización de lugares comunes puede ser un obstáculo, a medida que van pasando los minutos se convierte en una buena herramienta de trabajo.

Las cuatro actrices – especial atención a la vis cómica de Alba Florejachs – saben representar a una mujer urbanita, que ha pasado de los 30 años, generalmente sola, y que se ve obligada a aceptar trabajos estúpidos en los que no se siente realizada. «Entres en un bucle del que no pots sortir, perquè tothom et diu: la meta, la meta, la meta», reza una de las protagonistas.

Hasta aquí, nada nuevo. Pero los diálogos, rápidos y efectivos, van labrando una suerte de collage que llega a su punto álgido justo al final de la obra, cuando se utilizan los arquetipos para reírse de ellos. Se trata, pues, de una comedia hecha desde el oficio, y dirigida a todos los públicos. El humor como terapia milenaria.

(…)

[Seguir leyendo en LaVanguardia.com]

Filed Under: La Vanguardia Tagged With: teatro

La proeza de Núria Espert

octubre 17, 2011 by Albert Lladó Leave a Comment

Foto: Teatre Lliure/Javier Naval

Pese a algunos desajustes en la dirección – a cargo de Miguel del Arco – lo que hace Núria Espert en el Teatre Lliure de Gràcia es una proeza. La actriz interpreta sola, durante 75 minutos sin pausa, a todos los personajes de La violación de Lucrecia, de William Shakespeare.

La pieza, que ya ha sido representada en el Festival de Teatro Clásico de Almagro o en el Temporada Alta, cuenta la tragedia de Lucrecia. El etrusco Tarquino viaja a Roma para tentar la fidelidad de la esposa de su amigo Collatinus. A media noche, y mientras Lucrecia permanece dormida, la viola. Ésta, destrozada, llama buscar a su esposo para confesarle el nombre del agresor y, acto seguido, suicidarse.

Espert, que ya ha cumplido los 76 años, se hace cargo de un texto dificilísimo. ¿Por qué alguien tan consagrada como ella, a estas alturas de su carrera, se arriesga de esa manera? La respuesta sólo puede ser una: el teatro es una forma de estar-en-el-mundo, no únicamente el oficio al que ha dedicado su vida. Respira escena y, por ello, sale triunfadora del enorme reto. En Girona, tal y como reconoce en una reciente entrevista de Justo Barranco, sufrió una dolorosa inflamación de sacro. Salió igualmente a actuar. «Si me hubieran dicho ‘te pones la cortisona y después de la función te morirás’ también la habría hecho», afirma.

(…)

[Seguir leyendo en LaVanguardia.com]

Filed Under: La Vanguardia Tagged With: teatro

Algo extraño pasa en el Romea

octubre 6, 2011 by Albert Lladó Leave a Comment

Foto: David Ruano/Romea

Julio Manrique ha querido estrenarse como director artístico del Romea con una pieza que ha escrito junto a Sergi Pompermayer y que se pregunta por el mundo del teatro. La escena y sus fantasmas. El éxito y su relatividad. La búsqueda de un argumento que, seguro, está dentro de cada uno de nosotros.

Se dice que entre las bambalinas de la mítica sala de la calle Hospital se escuchan ruidos, voces. Algunos aseguran que se trata del espíritu de la actriz Margarita Xirgu, que tantas veces actuó allí. Para ahuyentar los malos farios, Manrique ha desarrollado, desde el humor, la historia, recreándose en ella.

Llum de Guàrdia comienza con la rueda de prensa del equipo encargado del proyecto: un director norteamericano que destaca por sus inacabables groserías; un dramaturgo que, entre frase y frase, cita a Kant y a Nietzsche; un actor que sólo suelta tópicos; una actriz trasnochada, y la protagonista, la delicada Clara Azpeitia, que asegura (únicamente con gestos, ya que es muda) haber visto el fantasma de Xirgu, quien le ha pedido que no hagan la obra. Algo terrible les podría pasar.

Y les pasa. Una de las luces provoca un incendio y se quema todo el teatro. Clara muere y, en la siguiente escena, han transcurrido siete años. Es catorce de septiembre y Josh L. Franklyn está a punto de aterrizar, de nuevo, en Barcelona. Pese a haberse convertido en un director de cine de terror de éxito, se siente vacío, y ha abandonado a su mujer e hijos. En el avión, se encuentra a Sara Dalmau, una activista de una ONG en Tanzania, que viene a enterrar a su madre. Es idéntica a Clara (una maravillosa Mireia Aixalà interpreta a ambas), la actriz que había fallecido en el Romea.

(…)

[Seguir leyendo en LaVanguardia.com]

Filed Under: La Vanguardia Tagged With: teatro