Revista Sísifo
33 – Editorial
Mayo. Cerca de los cuatro años de Sísifo, aquella interpretación de Camus que tocó algo de nuestra inocencia filosófica, de nuestro querer decir algo que aún no imaginábamos, y que aún no sabemos, de reclamar nuestra voz entre tanto grito.
Mayo. Cuarenta años del Mayo del 68, del prohibido prohibir, de la imaginación al poder, de los adoquines del aburrimiento y de las realidades que toda utopía esconde. Pero también cuarenta años de la tragedia de México, de la primavera checa, y poco más de la muerte de ese, nos guste o no, producto llamado Ché Guevara. Cuarenta años, de lluvias discretas, de los sueños castrados de Martín Luther King, y del comienzo del fin de la vergüenza, que hoy se repite sin avergonzarnos, de un Vietnam demasiado cercano.
Mayo. De acercarse al sol, a la playa sin adoquines, del recuerdo de amores de juventud, de pensar en nuevas etapas. De recordar nuestra historia, como nuestra, y no como la del vecino. Seguir con esta roca, porque aún tenemos que descubrir qué quiere decir aquello que decimos. Si es que lo tenemos que descubrir. De pulir la piedra bruta, por si acaso.
32- Abril 2008
Abril
La roca, rueda que te rueda, llega a las Ramblas de Barcelona, o a cualquier rambla, para celebrar, este 23 de abril, Sant Jordi, cuando las flores y los libros se dan de la mano en cada calle y cada esquina.
Escritores mediáticos, fans de masas, poetas noveles, analfabetos disfrazados, amas de casa, estudiantes enamorados y abuelos llenos de memoria, de Historia, que salen para recordar a Miguel de Cervantes, Josep Pla, Shakespeare i la muerte del propio Sant Jordi. Espinas y dragones de una literatura hecha espectáculo. Un show que, aunque show, aún emociona. Y es que huele a infancia.
Sísifo y sus pétalos. Sísifo y sus espinas. Y más de dos años en la Red donde la participación del foro se ha convertido en nuestro escudo. Y es que protegerse de los dragones, o amarlos, es la misma cosa. Un verso. O una bofetada. Un lugar de encuentro al que, ahora más que nunca, estáis invitados.
Número 31 – Marzo 2008
Marzo
Sin alquimias, sin palacios, sin zapatos ni a nadie a quien darnos. Las sombras se van convirtiendo en sombras, ya sin peso, sin aire, sin alma que nos susurre al oído. Ha muerto Palau i Fabre, uno de los grandes poetas catalanes, enemigo del género cerrado y apasionado de la libertad creativa.
No nos queda más excusa que leerlo, leerle, y aprender a interpretar a ese hombre moderno del siglo XX, que hoy está más perdido que ayer, y al que se le ha cogido con la boca abierta mirando un Ipod, una pantalla de plasma i una tecnofilia maniqueísta. Tendremos que regresar a las palabras para entender, hoy más que nunca, que son el espejo de las ideas. Y, por tanto, de las imágenes.
Palau i Fabre, amigo de Picasso, Camus y Lorca, vivió 90 años, inyectándose el veneno de la poesía, del amor por la pintura, por el arte. Dandismo hasta el final, con boina, barba blanca y pañuelo al cuello, deja una huella a la que seguir. Cojamos, nosotros y quien quiera, ese bastón para subir la montaña. La roca, a veces, es lo de menos.


