Revista Sísifo
Febrero
Dolor en la garganta al tragar mis letras y mis imágenes. Cristales con sal y lejía que pasan por la cañería de mirar de frente y no ver nada, del mandar al espejo roto, al manual impoluto.
Dolor en la mirada al verte sin mirarte, a mirarte y no verte. Un Sísifo que se condena a sí mismo, al que el castigo ya le parece bien, al que la rebelión juvenil le parece cosa de viejos. Si no comenzamos a disparar la poesía, el despertador nos demolerá sin previo aviso. Y el que avisa no es traidor. El traidor es el que se rinde ante si mismo.

